Renovar el viario urbano de un municipio: retos y soluciones en Benirredrà

Un proyecto que demuestra que con un buen diagnóstico y soluciones bien coordinadas se puede mejorar de forma integral la seguridad y el viario de un municipio.

6/1/20263 min read

A veces los proyectos más interesantes no son los más grandes, sino los que tienen que resolver varios problemas a la vez con un presupuesto ajustado. El proyecto que redactamos para el Ayuntamiento de Benirredrà, en la comarca de la Safor, es un buen ejemplo de eso.

Enmarcado en el Pla Obert d'Inversions 2024–2027 de la Diputació Provincial de València, el proyecto aborda una mejora integral de la seguridad vial y el acondicionamiento del viario urbano del municipio, con un presupuesto de 89.902 € y un plazo de ejecución de dos meses.

¿Qué problemas había que resolver?

El punto de partida fue un diagnóstico riguroso: trabajo de campo del equipo de LANDA contrastado con los informes de la Policía Local que permitieron identificar dónde y por qué había que intervenir.

El problema más visible era el estado del firme en varios viales del municipio: pavimento deteriorado, deformaciones puntuales y, sobre todo, pendientes deficientes que en episodios de lluvia provocaban encharcamientos. La intervención no se limitó a reasfaltar, sino que aprovechó la renovación del firme para corregir esas pendientes y mejorar el comportamiento hidráulico de las calles.

Ligado a esto estaba el problema de los pasos de peatones elevados: elementos que en teoría debían calmar el tráfico pero que en la práctica, en periodos de lluvia, retenían el agua y generaban más problemas de los que resolvían. Se eliminaron y se sustituyeron por reductores de velocidad de tipo lenticular, una solución técnicamente más adecuada que compatibiliza el calmado del tráfico con el drenaje correcto de la calzada.

La señalización era otra asignatura pendiente. Con marcas viales muy desgastadas, carencias de señalización vertical en puntos conflictivos del municipio y ausencia de plazas reservadas para personas con movilidad reducida o vehículos eléctricos, la renovación integral de la señalización horizontal y vertical completó una intervención pensada para mejorar la legibilidad y la seguridad del espacio público en su conjunto.

Los retos del proyecto

El primero fue técnico: eliminar los pasos elevados resolvía el problema de drenaje, pero había que mantener el calmado del tráfico. La solución fueron los reductores lenticulares, un tipo de reductor diseñado específicamente para no interrumpir la evacuación superficial del agua. Dos objetivos, una sola solución.

El segundo fue organizativo: coordinar obras de firme, reparaciones puntuales, señalización y trabajos accesorios en distintas calles, con un plazo de dos meses y sin comprometer la movilidad del municipio, no se improvisa. Requirió una planificación cuidadosa de fases y un plan de obra bien ajustado desde el principio.

El tercero fue de coherencia: conseguir que actuaciones tan distintas (firme, drenaje, señalización, reductores, etc.) respondieran a una misma lógica y se reforzaran entre sí. Un proyecto fragmentado en partes inconexas no convence a nadie. Este tenía un hilo conductor claro desde la memoria hasta el presupuesto.

El resultado

Proyectos como este demuestran que una inversión bien planificada tiene un impacto directo y visible en la calidad del espacio público. Benirredrà tiene hoy unas calles más seguras, más accesibles y mejor preparadas para aguantar el paso del tiempo.

En LANDA acompañamos a los ayuntamientos desde la detección de la necesidad hasta la entrega del proyecto ejecutivo, incluyendo la gestión de la subvención. Si tu municipio tiene situaciones similares, podemos ayudarte a encontrar la solución adecuada.