Todo lo que necesitas saber para diseñar una plaza PMR

Una plaza PMR bien diseñada es una cadena de pequeñas decisiones que encajan. Te explicamos qué exige la normativa, qué dimensiones son obligatorias y qué detalles marcan la diferencia entre una plaza que existe y una que funciona.

6/15/20264 min read

Las plazas PMR (reservadas para Personas con Movilidad Reducida) son uno de esos elementos del espacio público que todo el mundo reconoce pero pocos conocen en detalle. El término engloba a cualquier persona que, de forma permanente o temporal, tiene dificultades para desplazarse con autonomía: usuarios de silla de ruedas, personas con lesiones o limitaciones temporales, personas mayores, mujeres embarazadas o personas que desplazan carritos infantiles, entre otros.

Una plaza de aparcamiento PMR es, en el fondo, una cadena de pequeñas decisiones de diseño. Las dimensiones, la zona de transferencia, el pavimento, la conexión con la acera. Cuando todas encajan, el resultado es casi invisible: la persona aparca, sale del vehículo y sigue su camino sin obstáculos. Cuando alguna falla, la plaza deja de cumplir su función aunque esté perfectamente señalizada.

Por eso diseñar bien una plaza PMR es entender qué necesita realmente quien la va a usar, y traducir eso en geometría, materiales y señalización. Este artículo se centra en plazas PMR en espacios públicos urbanizados que es donde se concentran la mayoría de dudas y donde aplica la normativa que repasamos a continuación.

Qué dice la normativa

El marco normativo de referencia parte del Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre, que recoge los derechos de las personas con discapacidad y establece el principio de accesibilidad universal como derecho. Este marco se desarrolla técnicamente a través del Real Decreto 505/2007, de 20 de abril, que aprueba las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación para el acceso y utilización de los espacios públicos urbanizados y edificaciones.

La norma que concreta estas condiciones con dimensiones, geometrías y especificaciones técnicas para espacios públicos urbanizados es la Orden TMA/851/2021, de 23 de julio, que desarrolla el documento técnico de condiciones básicas de accesibilidad. Es la referencia principal para el diseño de plazas PMR en calle y la que usamos como base en este artículo.

Si la plaza PMR se ubica dentro de un aparcamiento en un edificio, aplica además el CTE Documento Básico SUA (Seguridad de Utilización y Accesibilidad), modificado por el Real Decreto 173/2010, que regula la accesibilidad en edificación.

En la Comunidad Valenciana, el marco autonómico de referencia es la Ley 8/2024, de 30 de diciembre, de la Generalitat, de accesibilidad universal de la Comunitat Valenciana, que se complementa con el Decreto 65/2019, de 26 de abril, del Consell, de regulación de la accesibilidad en la edificación y en los espacios públicos.

Cuántas plazas hay que reservar

La normativa establece un mínimo de una plaza PMR por cada 40 plazas o fracción en los principales centros de actividad urbana, tanto en aparcamientos en superficie como cubiertos de uso público.

Las dimensiones que importan

Más allá de las dimensiones de la plaza en sí, lo que realmente determina si una plaza PMR funciona es la zona de transferencia: el espacio reservado para que una persona pueda salir del vehículo, desplegar una silla de ruedas o acceder a ella.

Para plazas en batería o diagonal: 5,00 m × 2,20 m, más zona de transferencia lateral de igual longitud y ancho mínimo de 1,50 m. Entre dos plazas contiguas se permite compartir la zona de transferencia lateral manteniendo las dimensiones mínimas. Sobre la acera posterior también existirá una zona sin obstáculos, de igual ancho que la plaza y una profundidad de 3,00 m.

Para plazas en línea: 5,00 m × 2,20 m, con zona de transferencia posterior de igual ancho que la plaza y longitud mínima de 3,00 m, más acera lateral libre de obstáculos de igual longitud que la plaza y ancho mínimo de 1,50 m.

Señalización

La señalización es obligatoria tanto horizontal como vertical, con el símbolo internacional de accesibilidad para la movilidad en ambos casos. La zona de transferencia en calzada también debe quedar marcada en el plano del suelo mediante marcas viales.

Llevarlo a la práctica

Conocer las dimensiones y la normativa es el punto de partida, pero el resultado final depende de cómo se traduzcan esos requisitos al terreno real: la pendiente exacta de la acera, el punto donde se sitúa el rebaje de bordillo, el estado del pavimento en la zona de transferencia. Son detalles que parecen menores pero que determinan si la plaza funciona o si simplemente cumple sobre el papel.

Al final, lo que marca la diferencia no es la normativa en sí, sino el criterio con el que se aplica a cada situación concreta: el tipo de plaza, su ubicación, su conexión con el resto del espacio público. Una plaza bien diseñada es aquella desde la que una persona puede llegar a donde necesita ir, sin depender de nadie.

Ejemplo de posible configuración de plazas en línea. Fuente: DECRETO 65/2019, de 26 de abril, del Consell, de regulación de la accesibilidad en la edificación y en los espacios públicos.

Para plazas PMR en espacios públicos urbanizados, la Orden TMA/851/2021 es la referencia principal y establece los requisitos mínimos de obligado cumplimiento. La normativa valenciana en El Decreto 65/2019 añade algún matiz adicional: para plazas en línea, exige además una zona de aproximación y transferencia lateral de 1,20 m paralela y al mismo nivel que la plaza, requisito que la norma estatal no recoge expresamente.

Ejemplo de posible configuración de plazas en batería. Fuente: https://andoni-sinbarreras.blogspot.com/

Señalización horizontal. Fuente: Adobe Stock.

Plazas de aparcamiento para personas con movilidad reducida en el Port de Tarragona. Fuente: Port de Tarragona / Europa PRESS